Educación

Más IA, peores resultados: el desafío educativo que dejó al descubierto PISA 2025

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Las pruebas PISA 2025 dejaron al descubierto una paradoja que ya atraviesa a las escuelas. Nunca tantos adolescentes habían utilizado inteligencia artificial para estudiar y, al mismo tiempo, los resultados en Matemática, Lectura y Ciencias volvieron a empeorar. Aunque la OCDE aclara que no existe evidencia de una relación causal, el fenómeno abre un debate cada vez más urgente sobre el futuro de la educación.

En Argentina, el 52% de los estudiantes de 15 años aseguró que usa chatbots de IA al menos una vez por semana como herramienta de aprendizaje, una práctica que ya forma parte de la rutina escolar.

Los adolescentes no solo recurren a la inteligencia artificial para resolver dudas. También la utilizan para investigar temas, resumir textos, organizar información y elaborar trabajos escritos. En varios de estos usos, la participación de los alumnos argentinos incluso supera el promedio de los países de la OCDE.

Para los especialistas, esto demuestra que la discusión ya no es si la tecnología debe ingresar al aula, sino cómo enseñar a utilizarla de manera crítica y responsable.

Mientras la IA gana protagonismo, los indicadores de aprendizaje muestran un escenario preocupante. Solo uno de cada cuatro estudiantes alcanza el nivel básico en Matemática y apenas cuatro de cada diez lo logran en Lectura y Ciencias. Además, Argentina registró sus peores desempeños desde 2006 y quedó entre los países que más retrocedieron de la región.

El informe recuerda que esta caída comenzó antes de la irrupción de la inteligencia artificial, por lo que el deterioro responde a problemas estructurales mucho más amplios.

La OCDE sostiene que la IA puede potenciar el aprendizaje cuando ayuda a comprender, comparar o desarrollar ideas, pero también puede transformarse en un reemplazo del razonamiento si el estudiante solo copia respuestas o delega la resolución de tareas.

A eso se suma otro desafío: la distracción digital. Más de la mitad de los alumnos argentinos afirma que los dispositivos interrumpen con frecuencia las clases, lo que evidencia que la tecnología puede ser una herramienta educativa y, al mismo tiempo, una fuente permanente de pérdida de atención.

PISA 2025 no responsabiliza a la inteligencia artificial por la crisis educativa, pero deja una conclusión clara: la escuela deberá aprender a convivir con una tecnología que ya cambió la manera en que millones de estudiantes estudian todos los días.