Javier Milei volvió a reunir a todo el núcleo de La Libertad Avanza y dejó un mensaje sin matices: defender el programa económico sin conceder críticas ni admitir un deterioro de la economía. La extensa reunión en la Casa Rosada funcionó como una fuerte bajada de línea para ministros, diputados y senadores, en medio de un escenario donde algunos sectores del oficialismo empiezan a mostrar preocupación por el costo político de la desaceleración.

Durante el encuentro, los legisladores le plantearon inquietudes sobre la actividad, el empleo, el consumo y los ingresos de las familias. El Presidente rechazó cada uno de esos diagnósticos y sostuvo que los indicadores negativos responden a interpretaciones equivocadas o a cambios propios de la reestructuración económica, reafirmando que el rumbo del Gobierno no necesita correcciones.
La principal tensión apareció alrededor del Presupuesto 2027. La inclusión de artículos vinculados a la emergencia en discapacidad tomó por sorpresa a referentes del ala parlamentaria, que venían negociando con bloques aliados para evitar nuevas derrotas legislativas y advirtieron que esa decisión complicaba acuerdos sensibles en Diputados.
El episodio expuso una desconexión entre quienes diseñan la estrategia económica y quienes deben construir mayorías en el Congreso. Finalmente, el oficialismo dio marcha atrás con ese punto, aunque el malestar interno quedó instalado.
Algunos legisladores salieron incómodos del encuentro y admitieron, en privado, que les resulta difícil sostener un discurso que contradiga la percepción económica que encuentran en la calle. Sin embargo, cerca del Presidente aseguran que Milei busca disciplinar el mensaje libertario y evitar que sus propios dirigentes alimenten el relato de la oposición.
La estrategia presidencial será puesta a prueba en los próximos días, cuando se publiquen nuevos datos sobre actividad, salarios, consumo y pobreza. En la Casa Rosada sostienen que esos números no modificarán la decisión de profundizar el ajuste ni la defensa del modelo económico, aun cuando las diferencias entre el equipo político y el económico comiencen a hacerse cada vez más visibles.