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Javier Milei eligió a Diego Santilli para liderar la Jefatura de Gabinete: quién es el dirigente que ganó peso en la gestión

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El Presidente anunció este domingo el reemplazo de Manuel Adorni con una foto publicada en redes junto a Karina Milei. Se trata de un dirigente que supo ganarse la confianza de la hermana del mandatario y tiene buena sintonía con Santiago Caputo. La trastienda de la decisión y el recorrido del nuevo ministro coordinador

La foto con la que Javier Milei anunció a Diego Santilli como nuevo Jefe de Gabinete

Apenas 24 horas después de la renuncia de Manuel Adorni, y cuando era vox populi, el presidente Javier Milei confirmó este domingo que Diego Santilli será el próximo jefe de Gabinete, el cuarto desde que llegó a la Casa Rosada en diciembre de 2023.

El anuncio oficial se dio a las 20 luego de una breve reunión entre el mandatario y el dirigente del PRO que supo sumarse al Gobierno violeta en la Quinta presidencial de Olivos. El mandatario lo hizo con una foto en su cuenta oficial de X con el flamante ministro coordinar y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.

“Aquí junto al nuevo Jefe de Gabinete de Ministros @diegosantilli y la Sec. Gral. de la Presidencia @KarinaMileiOk delineando los fundamentos para una transición ordenada del cargo. La jura será el día martes a las 16:00 hs. MAGA.VLLC!“, anunció el mandatario.

Tras el anuncio, el flamante vocero presidencial, Adrián Ravier, anunció que este lunes se reunirán los equipos que trabajaban con Adorni y con los de su reemplazante para “una transición ordenada”. Además, ratificó que la jura del nuevo ministro coordinardor será el martes a las 16El día de mañana los equipos del jefe de gabinete saliente. “Mis felicitaciones al flamante jefe de gabinete Diego Santilli. Entusiasmado de poder trabajar juntos en esta nueva etapa”, cerró su menaje el vocero.

A diferencia de los anteriores jefes de gabiente de Milei, Santilli asumirá con consenso interno, por la confianza con Karina Milei y por la buena relación con Santiago Caputo. Ambos lo sugerían como la mejor opción. Esa es la novedad en esta designación en contraposición a Posse, Francos y Adorni.

La decisión la tomó Milei. Como casi todas las que importan en su gobierno, la tomó él. Y cuando el Presidente eligió a Santilli para reemplazar a Adorni en la Jefatura de Gabinete, lo hizo desde una convicción que se fue construyendo a lo largo de ocho meses de gestión compartida: la de que el ministro del Interior había demostrado, en silencio y con resultados, ser el hombre que la segunda mitad del mandato necesitaba.

Esa convicción tuvo como antecedente la relación que Santilli construyó con Karina Milei —secretaria general de la Presidencia y presidenta nacional de La Libertad Avanza— y la buena sintonía que acumuló con el asesor Santiago Caputo. En un gobierno donde la confianza se gana despacio y se pierde rápido, ese doble vínculo sin fricciones funcionó como una señal de capacidad política. Pero la decisión fue del Presidente. Y eso, en el esquema de Milei, lo dice todo.

El recorrido que desembocó en esa designación fue largo y, en buena medida, silencioso. Santilli no llegó a la Jefatura de Gabinete por un golpe de efecto ni por la urgencia de una crisis. Llegó por acumulación: por la remontada electoral más notable de la última campaña bonaerense, por el trabajo de articulación que sostuvo durante ocho meses al frente del Ministerio del Interior y por una habilidad escasa en la política argentina: mantener canales abiertos con todos los sectores relevantes del poder sin romper ninguno.

El gobierno que lo designó atravesó más de 100 días de turbulencia política desde que se conocieron los viajes del entonces jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y la causa judicial que derivó en su salida forzada. Durante ese período, Santilli sostuvo la agenda de negociación con los gobernadores, operó en los pasillos del Congreso para contener el avance opositor y mantuvo el hilo de las conversaciones con los bloques aliados. Lo hizo con el perfil bajo que caracteriza su estilo.

La secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, y el flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli

El vínculo con Karina Milei y la sintonía con Santiago Caputo

El lazo con Karina Milei no fue nuevo ni circunstancial. Se construyó durante el tiempo en que Santilli —diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, electo en 2021 en la lista de Juntos por el Cambio— comenzó a acompañar sin fisuras las iniciativas del gobierno de Milei en la Cámara baja. Ese alineamiento temprano, en un contexto en el que buena parte del PRO mantenía distancias estratégicas con el Ejecutivo, fue leído en Balcarce 50 como una señal de confianza.

Karina Milei la registró y la devolvió: fue ella quien diseñó las listas para las elecciones legislativas nacionales de octubre de 2025 y quien incluyó a Santilli en la alianza entre La Libertad Avanza y el PRO para la provincia de Buenos Aires. Después del escándalo de José Luis Espert, primer candidato a diputado de LLA, Santilli quedó a cargo de encabezar la boleta oficialista. Aunque ni su cara ni su nombre figuró en las papeletas -la Justicia Electoral no autorizó la reimpresión- logró una victoria absolutamente inesperada.

La relación con Caputo operó en otro registro. El asesor presidencial y el dirigente del PRO construyeron una sintonía de trabajo que se consolidó durante la gestión en el Ministerio del Interior. Cuando se confirmó el nombramiento de Santilli en esa cartera, en noviembre de 2025, los saludos efusivos de Caputo en redes sociales fueron leídos en el entorno del gobierno como algo más que una cortesía protocolar.

Que Santilli tenga línea directa con Karina Milei y buena llegada con Caputo no es un detalle menor en la política interna del gobierno de Milei. Es, en rigor, la condición de posibilidad de su nuevo rol. El trabajo de la Jefatura de Gabinete —articular la agenda legislativa, negociar con los gobernadores, coordinar las áreas del Ejecutivo— requiere de un funcionario que pueda moverse entre los distintos polos del poder sin quedar atrapado en ninguno. Santilli demostró, a lo largo de sus ocho meses en el Interior, que ese equilibrio es posible y que él sabe sostenerlo.

La remontada electoral que funcionó como pasaporte

Para entender por qué Milei confía en Santilli hay que volver al 26 de octubre de 2025. Esa noche, la alianza La Libertad Avanza-PRO obtuvo el 41,5% de los votos contra el casi 41% de Fuerza Patria, la coalición que reunió al kirchnerismo, el kicillofismo y el Frente Renovador. Menos de un punto de diferencia. Diecisiete bancas para el oficialismo, dieciséis para el peronismo.

Expresada en términos absolutos, la diferencia representó la incorporación de 881.417 votos que la alianza libertaria sumó entre las elecciones legislativas provinciales de septiembre y las nacionales de octubre, mientras Fuerza Patria perdía 261.592 adhesiones.

El número que vuelve más legible ese resultado es el que lo antecede: en los comicios del 7 de septiembre, Fuerza Patria le había sacado al oficialismo casi 14 puntos de ventaja en la Provincia. En 49 días, esa brecha se cerró y se invirtió.

El contexto de esa campaña fue de máxima turbulencia. La renuncia de José Luis Espert como primer candidato de la lista —salpicado por sus vínculos con el empresario Federico “Fred” Machado— dejó la nómina sin su figura central. La Cámara Nacional Electoral resolvió que Santilli, que era el tercer candidato, pasara a encabezar. Lo que para muchos analistas parecía una campaña condenada al fracaso se convirtió, bajo su conducción, en una de las remontadas electorales más notables de la reciente historia bonaerense.

Cinco días después, Javier Milei anunció en su cuenta de X: “TENEMOS MINISTRO DEL INTERIOR: Bienvenido Colo Santilli. Diego será quien llevará adelante las conversaciones con gobernadores y legisladores para poder articular con el Congreso de la Nación cada uno de los consensos necesarios para las reformas que vienen de cara al futuro.”

La designación fue paralela a la de Manuel Adorni como jefe de Gabinete, en el reordenamiento poselectoral que corrió a Guillermo Francos de la Jefatura y a Lisandro Catalán del Interior. Santilli juró el 11 de noviembre en el Salón Blanco de la Casa Rosada y arrancó esa tarde con una ronda de reuniones con gobernadores.

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