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El viaje del papa León XIV genera entusiasmo en la Casa Rosada, pero también inquietud por su impacto político

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En la Casa Rosada conviven dos sensaciones opuestas frente a la llegada del papa León XIV. Por un lado, existe un enorme entusiasmo por recibir al primer Pontífice que visitará la Argentina en casi cuatro décadas; por el otro, crece la preocupación por el peso político y social que pueden tener sus mensajes durante una gira que reunirá a millones de personas y concentrará la atención del mundo.

Nadie en el oficialismo cree que León XIV llegue al país con la intención de confrontar directamente con Javier Milei. Sin embargo, sus gestos desde el inicio de su pontificado y su fuerte identificación con la doctrina social de la Iglesia alimentan la expectativa de que hable sobre pobreza, desigualdad, trabajo, exclusión y dignidad humana, temas que inevitablemente impactan en el debate público argentino.

La visita, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre, será mucho más que un acontecimiento religioso. El Papa recorrerá Buenos Aires, Luján y Córdoba, encabezará celebraciones multitudinarias y mantendrá encuentros con autoridades políticas, referentes sociales, jóvenes y representantes del mundo del trabajo.

En el Gobierno consideran que será uno de los eventos institucionales más importantes de la gestión y buscan que proyecte una imagen de unidad nacional y organización, en medio de un año clave para el escenario político.

En Balcarce 50 admiten que la logística puede planificarse, pero hay algo imposible de controlar: la palabra del Pontífice. León XIV eligió su nombre en homenaje a León XIII, el Papa que impulsó la encíclica Rerum Novarum, símbolo de la defensa de los trabajadores y de la justicia social. Esa referencia histórica alcanza para anticipar el tono de muchas de sus homilías.

Por eso, cerca del Presidente reconocen que un discurso centrado en los sectores más vulnerables podría adquirir una enorme repercusión, especialmente si la economía todavía no logra mostrar una recuperación sólida del poder adquisitivo y el empleo.

Karina Milei quedó al frente de la coordinación junto con el Vaticano y los gobiernos de la Ciudad, la Provincia de Buenos Aires y Córdoba. El operativo incluirá fuertes medidas de seguridad, cortes de tránsito, asistencia sanitaria y la preparación de actos masivos que movilizarán a millones de fieles.

En la Casa Rosada saben que la visita puede convertirse en una oportunidad histórica para el país, pero también en un momento de enorme sensibilidad política. Por eso, mientras avanzan los preparativos, el sentimiento que predomina es una mezcla de ilusión, expectativa y cautela ante uno de los acontecimientos más trascendentes de los últimos 39 años.

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