El riesgo país volvió a superar los 500 puntos básicos y alcanzó su mayor nivel de los últimos tres meses. La jornada estuvo marcada por una fuerte aversión al riesgo a nivel internacional, que golpeó especialmente a los mercados emergentes y arrastró a los activos argentinos.

El temor de los inversores estuvo centrado en el creciente endeudamiento de las grandes compañías tecnológicas para financiar sus proyectos de inteligencia artificial. Empresas como Meta, Google, Microsoft y Amazon asumieron importantes compromisos, generando dudas sobre el costo de esas inversiones y presionando al alza las tasas de sus bonos.
El impacto también se sintió en Wall Street. El Nasdaq retrocedió cerca de 2%, mientras que los bonos del Tesoro estadounidense a diez años mantuvieron rendimientos elevados, alrededor del 4,70%. Con esas tasas, los inversores encuentran menos atractivo asumir riesgos en países emergentes.
Los bonos argentinos no pudieron escapar de la ola vendedora y registraron pérdidas cercanas al 1%. Como consecuencia, sus rendimientos volvieron a aproximarse al 10% anual en dólares, alejando la posibilidad de que el país pueda volver a financiarse en los mercados internacionales en el corto plazo.
El deterioro se viene acumulando desde fines de julio. En ese momento, el riesgo país rondaba los 403 puntos, pero luego comenzó una escalada que lo llevó a 463 unidades el 10 de agosto y finalmente por encima de los 500 puntos.
También aparecieron señales de preocupación en el frente externo argentino. Después de varios meses de acumulación de reservas, el ritmo de compras del Banco Central perdió fuerza. En la última jornada, la entidad adquirió apenas USD 10 millones.
La Bolsa porteña acompañó la tendencia negativa. El S&P Merval cayó 1,89%, mientras que las acciones argentinas que cotizan en Nueva York sufrieron fuertes bajas: YPF perdió 3,83%, Banco Macro 3,49%, BBVA 3,28%, Supervielle 3,26% y Galicia 2,99%.
Con los bancos acumulando una caída cercana al 20% en dólares durante agosto, el mercado mantiene una postura defensiva. La combinación de factores internacionales y dudas sobre la evolución local llevó a los inversores a reducir su exposición a los activos argentinos.