El primer semestre del año confirmó una recuperación desigual. Mientras las actividades ligadas al agro, la energía y las exportaciones mostraron un fuerte impulso, la industria manufacturera y el comercio continuaron con dificultades. Según los datos oficiales del Indec, el nivel general de actividad creció 1,9% frente al mismo período de 2025.

El EMAE, que releva la evolución de cada rama productiva, mostró un escenario dividido: 11 sectores terminaron el semestre en alza, uno permaneció estable y cuatro registraron caídas, reflejando una economía que avanza a ritmos muy diferentes.
Los rubros que lideraron la recuperación
La actividad de pesca encabezó el crecimiento con una expansión del 34,1%, impulsada por el buen desempeño exportador y el incremento en la generación de divisas.
En segundo lugar se ubicó explotación de minas y canteras, con una mejora del 14,4%. El avance estuvo explicado por el crecimiento de Vaca Muerta, el aumento de la producción de petróleo y gas y el fortalecimiento del superávit energético.
El tercer puesto fue para agricultura, ganadería, caza y silvicultura, que acumuló una suba del 9,9% gracias a una campaña agrícola favorable y al sostenido aporte del complejo agroexportador.
También mostraron números positivos la intermediación financiera (5,6%), hoteles y restaurantes (2,7%), la construcción (2,2%), electricidad, gas y agua (1,8%) y transporte y comunicaciones (1,8%).

Los sectores que continúan en rojo
Del otro lado quedaron las actividades más vinculadas al mercado interno. La industria manufacturera fue la de peor desempeño, con una caída del 1,9%, afectada por la apertura de importaciones y un consumo que todavía no logra consolidar una recuperación.
El comercio mayorista y minorista retrocedió 1,2%, mientras que la administración pública cayó 1,4% y los servicios comunitarios mostraron una baja marginal del 0,1%.
Un crecimiento con fuertes diferencias
El balance del semestre deja una conclusión clara: los sectores orientados a la producción de recursos naturales y a la demanda externa fueron los grandes ganadores del año, mientras que la industria y buena parte de las actividades ligadas al consumo siguen rezagadas.
Esa disparidad explica por qué, pese al crecimiento del 1,9% de la actividad económica, la recuperación todavía se percibe de manera muy desigual entre los distintos rubros de la economía argentina.



